Quince hectáreas de bosque, una arquitectura que parece haber nacido de la tierra, y quince familias que eligen construirlo juntas.
Un valle a treinta minutos de Valle de Bravo, donde el agua todavía nace de la montaña. Imagina a tus hijos creciendo con los pies en la tierra, en una comunidad pequeña que se cuida — en casas hechas por uno de los arquitectos más singulares de México. Eso es lo que estamos construyendo, y buscamos a quienes quieran construirlo con nosotros.
El sol entra por las ventanas redondas. El día empieza despacio.
Hector Hernández —Sacred Design— construye arquitectura orgánica de madera que nace del lugar en vez de imponerse a él. Es el arquitecto detrás de Khungi, un espacio de retiro con lista de espera de meses. Cada cabaña es una pequeña obra: arcos de madera, ventanas redondas, techos vivos. Bajo costo, bien hecho — el lujo no está en tu casa, está en lo que compartimos.
El primer prototipo de Hector ya está en pie: arcos de madera, fachada de vidrio de piso a techo, frente al bosque. Lo que ves en esta página no es una promesa — es una obra en curso que puedes venir a tocar.
No casas sueltas. Un vecindario que se cuida, tejido en la ladera del bosque.
La idea que lo cambia todo: tu casa es sencilla y bella, y la mayor parte de lo que cada quien aporta va a lo que compartimos — el templo, la casa comunal, el centro de retiros. Lo extraordinario no es la casa privada. Es el lugar que hacemos entre todos, y del que todos somos dueños.
El dinero se vuelve templo, casa comunal y centro de retiros — no muros privados.
Entras como socio del proyecto: derecho de uso de tu casa, voz en las decisiones, parte de lo que se construye.
Un centro de retiros firmado por Hector — como Khungi — sostiene la vida y la economía del lugar.
No buscamos convencer a nadie. Quien entra, entra porque resuena. Ese es el filtro, y la fuerza.
Un cinturón de bosque separa la ecovilla del espacio de eventos: el sonido no pasa de uno a otro. Arriba, lo más resguardado — el retiro y lo común. Abajo, el área abierta para celebrar.

Tu casa: sencilla, cálida, tuya. Lo extraordinario te espera afuera, en lo común.
Familias y personas que aportan algo más que dinero — oficios, manos, presencia: facilitadores, permacultores, terapeutas, gente que quiere vivir distinto. No se entra para tener un terreno; se entra para co-fundar un lugar y tener voz en cómo crece.
Las luces ya se encienden en el bosque. Las primeras quince plazas, también.
No compras un terreno. Te vuelves co-dueño del proyecto: derecho de uso de tu casa, una voz, y una parte de todo lo que se construye, bajo una sola estructura que protege la tierra. Las primeras plazas son para quienes llegan primero.
La plaza te hace co-dueño: tu pedazo de tierra, tu voz y tu parte en todo lo común. Tu cabaña se construye aparte —firmada por Hector, a tu ritmo y a tu escala— desde $50,000 USD. Cifras de fundador, en definición — las afinamos contigo.
Las quince plazas son por invitación y resonancia, no por orden de llegada. No es una compra — es el inicio de una conversación. Cuéntanos quién eres y, si hay resonancia, te invitamos a conocer el lugar en persona.
San Bartolo, Amanalco · cerca de Valle de Bravo